A propósito del Día de la Tierra, comparto algunos consejos para minimizar las consecuencias que los viajeros provocamos en el medio ambiente.

Nota: Esta entrada cuenta con un fotógrafo invitado. Todas las imágenes son captadas por mi gran y talentoso amigo, Alejandro Morales. Si te gusta su trabajo, puedes ver más aquí

Empiezo por recalcar un factor desalentador: No importa cuán cuidadosos intentemos ser como viajeros, el simple hecho de recorrer millas y conocer lugares implica un daño ambiental considerable. Ya sé que dar información pesimista no es la mejor forma de empezar un artículo, pero, ¿acaso no vale más ser sincero?

Líneas Viajeras. Blog de viajes

Para citar un ejemplo, según las calculadoras web de emisiones de CO² por transporte aéreo, en mi más reciente trayecto Bogotá – Lima – Bogotá, cada pasajero produjo casi una tonelada de dióxido de carbono, la principal causa humana del cambio climático. ¡En un recorrido tan corto!

Incluso, se calcula que dos personas que cruzan de EEUU a Europa, pueden producir el mismo nivel de CO² que el ocasionado por consumo de electricidad y gas de un hogar promedio durante un año.

¡Bienvenido al artículo más aguafiestas y aterrador de la historia de este blog!

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¿Y entonces? ¿Cómo viajamos?

Con respecto a la contaminación producida por transporte aéreo, terrestre y marítimo, la principal ayuda se basa en la donación económica a entidades. Hay iniciativas privadas de aerolíneas en las que se invita a los pasajeros a compensar sus emisiones de CO² con una donación económica, para un posterior apoyo a causas ambientales.

Asimismo, existen organizaciones particulares con calculadoras online, las cuales estiman cuál fue nuestro daño ambiental y arrojan una cantidad aproximada de dinero para que el viajero done a proyectos ecológicos. CeroCO2.org, por ejemplo, presenta causas diversas en las que se puede apoyar económicamente, como la reforestación del Soto del Salz en Zaragoza, la mejora de prácticas de agricultura orgánica con comunidades indígenas en Guatemala o la conservación de la Amazonía peruana.

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Pero el recorrido no es lo único que importa. De hecho, las emisiones de CO² producidas durante el trayecto no son tan significativas como el daño que podemos generar en nuestras actividades turísticas. Por eso, es importante que procuremos cambiar nuestras costumbres y actuar de una forma más verde.

Aquí algunos consejos muy fáciles para convertirte en un viajero más responsable con el planeta.

Residuos

1. Si estás acampando o te quedas en un hostal muy económico, guarda tu basura en tus propias bolsas y sácalas al final de tu viaje.

2. Si viajas con tu mascota, lleva contigo siempre una pala para recoger sus desechos. Las bolsas plásticas contaminan, pero no son la única alternativa para dejar limpio el lugar. [Otros consejos adicionales para viajar con tu perro o gato los encuentras en este post]

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Transporte

3. La mejor forma de conocer una ciudad es caminando por sus calles. Cuando caminas, escuchas acentos, sientes olores, miras vitrinas, detallas edificios, encuentras negocios interesantes, ¡y no contaminas!

4. Si eres una persona con capacidades motrices promedio, renta una bicicleta para recorrer el lugar. Hago esta salvedad como una forma de declarar mi torpeza absoluta. Si yo llegara a rentar una bicicleta, acabaría usando el seguro médico.

5. Para recorridos largos usa el transporte público. No contrates vanes privadas, procura no rentar autos, aléjate de los turibuses (que son abominables). Además, cuando comprendes el sistema de transporte de una ciudad, puedes decir con verdadera autoridad que la conoces.

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Alojamiento

6. La mayoría de hoteles te invitan a rechazar el cambio diario de toallas y sábanas, con el fin de ahorrar agua y energía. Diles que quieres conservar estos implementos durante tu estadía y que no es necesario lavarlos a diario. ¡No nos comportemos como magnates en Dubai!

7. Contrólate con el aire acondicionado. Un sólo grado en el termostato de la calefacción implica 5% de diferencia en el consumo de energía.

8. Dúchate siempre como si estuvieras en un hostal, así estés en un hotel cinco estrellas. En los alojamientos compartidos hay agua fría, debes llevar tus propios elementos de limpieza y siempre habrá una fila de viajeros esperando que salgas del baño. Cuando aprendes a viajar así, entiendes que no hay necesidad de destapar todos los días un jabón nuevo y durar 30 minutos bajo la regadera.

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Alimentación

9. Si pides comida para llevar, ofrece tus propios recipientes. En mi caso, empaco un juego de cubiertos de camping y rechazo cuanto tenedor desechable me dan los restaurantes. También llevo mi propia botella de agua y una taza de café reutilizable. [Más información sobre lo que llevo en mi mochila en este video]

10. ¿De verdad es necesario que todos destapemos un tarrito plástico de mantequilla o que cada uno use las servilletas que tiene junto a su plato? El autocontrol es crucial cuando viajamos.

11. Si rentaste un apartamento o estás en un alojamiento con cocina compartida, ofrece tus productos a los demás. Seguramente, al final de tu estadía te sobrará comida, no la botes y déjala en la cocina para que alguien más la consuma. Yo todavía agradezco al viajero que me dejó café en un apartamento de París.

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Otros consejos

12. ¡Usa el sentido común! Respeta los senderos demarcados, no alimentes animales silvestres, no enciendas fuego sin autorización. Es tan fácil que sigo sin comprender por qué hay personas que se comportan tan mal.

13. No contribuyas con las actividades turísticas que implican explotación animal. Si quieres ver ballenas, no vayas a Sea World, sino al Pacífico. Para conocer elefantes en Tailandia, preséntate a voluntariados de rehabilitación de esta especie, en vez de hacer excursiones sobre sus lomos maltratados. Para interactuar con delfines, basta con navegar por el Amazonas y esperarlos, es más ético y más barato que nadar agarrado de sus trompas en Cancún. (Lo siento por el regaño, pero nadie imagina cuánta ira me dan estas actividades).

14. ¿De verdad quieres todos esos souvenires? Piensa dos veces antes de comprar un recuerdo que, seguramente, acabará en la basura. Inclínate por las artesanías no perecederas y no por los elementos contaminantes.

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Tras leer estos consejos, seguramente te percatarás de que cuidar al medio ambiente mientras viajas es muy sencillo y que, de hecho, muchas de estas acciones son perfectas para practicarlas en casa. Es fácil dejarse vencer por la pereza de caminar o querrás evitar peso excesivo al cargar tus propios recipientes, pero después de un par de viajes encontrarás placer en estos rituales.

¡Feliz viaje y feliz Día de la Tierra!