Primera jornada de mi Diario de Viaje hacia un sueño: conocer París

La capital francesa me recibió con un frío atroz, pero me maravilló con su arquitectura. Las desventajas de viajar en otoño siendo latina.

5:00 p.m. Mi vuelo desde Frankfurt está a punto de despegar. Miles de cosas pasan por mi cabeza en este momento, como que mi presupuesto para conocer París es muy bajo y debería dejar para el día siguiente la comida que me dieron en el avión.

Tras pensarlo un poco, guardo el sándwich de Lufthansa en el morral y pido vino rojo para calmar los nervios. ¡Jamás me he sentido tan ansiosa en un viaje!

Durante el vuelo, los libros son la mejor compañía. ¿Y qué mejor que las guías de viaje para entretenerse e informarse?

Durante el vuelo, los libros son la mejor compañía. ¿Y qué mejor que las guías de viaje para entretenerse e informarse?

No puedo negar que el cansancio es terrible, 10 horas de vuelo entre Bogotá y Frankfurt resultaron más extenuantes que mis fallidas clases de tenis de la adolescencia. Pero no quiero dormir, porque por la ventana puedo ver el atardecer más sorprendente del mundo. ¿Será por la emoción que lo veo todo tan lindo?

6:00 p.m. Acabamos de aterrizar. Con la emoción que tengo, de pronto olvidaré recoger mi equipaje de bodega y saldré a correr como los ratones de Ratatouille por las calles de París.

Pero, cuando salgo del avión, siento un frío tremendo que me cala los huesos. ¿Acaso no es otoño? Lo siento como el más crudo de los inviernos. Me desanimo al pensar que, tal vez, esta noche el clima no me permita disfrutar de la ciudad.

Llegar al aeropuerto del destino soñado es como volver a nacer. El cansancio se olvida y la energía llega por toneladas al cuerpo.

Llegar al aeropuerto del destino soñado es como volver a nacer. El cansancio se olvida y la energía llega por toneladas al cuerpo. ¡No hay frío que me impida conocer Paris!

6:20 p.m. Ya tengo mi equipaje de 10 kg en los hombros. Gracias a investigaciones previas, sé las indicaciones para llegar en tren y en metro al apartamento donde me hospedaré. Ustedes ya saben que soy experta en buscar transporte barato.

Miro cada minuto la hoja con las indicaciones, porque olvido los nombres de las calles y las estaciones (¿son los nervios o acaso estoy perdiendo la memoria?). Primero, tomo el tren directo a París Nord, luego la línea 5 del metro hasta la estación de Republique y, finalmente, la línea 3 hasta Gambetta.

En Paris descubrí que la emoción me hace perder la memoria y el sentido de la ubicación

En Paris descubrí que la emoción me hace perder la memoria y el sentido de la ubicación

7:45 p.m. Tras un eterno recorrido subterráneo, por fin llego al apartamento y … me doy cuenta de que no tengo el código de ingreso a la puerta principal. El frío es inclemente y me pregunto cuánto tiempo tendré que quedarme allí, congelándome, esperando una señal del cielo que me permita abrir la puerta.

No tengo roamming internacional (¡gracias por nada, Movistar!) para comunicarme con los dueños del apartamento, tampoco tengo medios para consultar mi e-mail. La desesperación empieza a consumirme.

9:00 p.m. Acaba de llegar una mujer fumando (como todos lo hacen en París, como yo quisiera hacerlo justo ahora).

–  Pardon, Je suis touristique et je ne sais pas le porte code

En mi nervioso y básico francés, le digo que soy una pobre turista que no sabe el código de ingreso al edificio. Ella me da todas las respuestas y se convierte en el ángel que me salva la noche. ¡Hasta llama el ascensor y presiona el botón por mí!

Golpeo la puerta del apartamento y espero ver a un hombre, aquel que olvidó darme el código de acceso a la portería. Pero me recibe una joven que, inmediatamente, me enseña la terraza del apartamento y, así, se me olvida toda la rabia. ¡Vaya vista hay aquí! ¡Qué hermosa eres, París!

¿Verdad que vale la pena leer toda esta historia sólo para llegar a esta foto?

¿Verdad que vale la pena leer toda esta historia sólo para llegar a esta foto?

¡Una foto más! Yo nunca me cansaré de esta vista y estoy segura de que ustedes tampoco lo harán

¡Una foto más! Yo nunca me cansaré de esta vista y estoy segura de que ustedes tampoco lo harán

10:00 p.m. Ya descargué maletas y me comuniqué con mi familia en Bogotá. Ahora, es momento de conocer París, sin importar el frío que haga afuera. Así que me pongo encima dos pantalones, dos chaquetas, guantes, gorro y bufanda.

Camino hacia la estación del metro, todo parece maravilloso. ¡París es tan parisina, como uno se la ha imaginado siempre!

10:45 p.m. Me bajo en la estación de metro Champ de Mars-Tour Eiffel, con las manos temblando del frío y de los nervios. Subo las escalinatas del metro subterráneo, como un nadador que sale del agua para tomar aire, con adrenalina pura corriendo por todo el cuerpo.

No puedo ocultar la emoción de ver, por fin, frente a mí, la imponente Torre Eiffel, símbolo parisino por excelencia. Está completamente iluminada, como un gran faro que guía a los turistas hacia ella.

¿Habrá un amor a primera vista más puro que el amor viajero? Después de ver al Torre Eiffel, estoy segura de que no

¿Habrá un amor a primera vista más puro que el amor viajero? Después de ver la Torre Eiffel, estoy segura de que no

Me dejo llevar por su luz y la recorro, la rodeo, la observo de abajo hacia arriba, por los vértices, sus bases y su punta. Y allí, me doy cuenta de que la Torre Eiffel es romanticismo puro, evocación histórica, ingeniería sorprendente y, sobre todo, sueños cumplidos.

Paris Torre Eiffel Ciudad Luz Tower France Francia

11:59 p.m.  Debo tomar ya el último metro hacia el apartamento (con mi presupuesto, tomar un taxi no es una opción). Me despido de la magnífica Torre Eiffel, mientras entiendo por qué Woody Allen se enamoró de la Medianoche en París.

Transporte Aeropuerto Paris CDG hasta estación Gambetta 9€
Tiquete de metro ida y vuelta a la Torre Eiffel 3,4€
Alojamiento Noche en apartamento 114€
Alimentación Sandwich de Lufthansa 0€

Total

126,4€