¿Qué cámara tengo? ¿Cuál les aconsejo comprar? ¿Cuántos equipos llevo? ¿Cómo grabo mis videos? ¿Cómo comparto mis fotos?

Marruecos. Julio, 2014

La incandescente luz del Sahara se suma al movimiento hipnótico sobre el lomo del dromedario. Estoy viviendo una de las experiencias más hermosas de mi vida y mi cámara de fotos se niega a retratarla. Minutos atrás, vi con angustia cómo los finos granos de arena obstruyeron el lente, la luz del sol se reflejaba en la pantalla led y, para rematar, la memoria SD se llenaba.

Quería imágenes en una resolución grandiosa, también aprovechar el zoom del teleobjetivo para capturar detalles de la arena, como las pisadas delicadas de los escarabajos, las huellas de los zorros fénec o la belleza extraña del excremento del dromedario (lo juro, es lindo). Pero las circunstancias no me ayudaron.

Esta foto la capturé al día siguiente, cuando cambié la batería y arreglé el lente de la cámara.

Esta foto la capturé al día siguiente, cuando cambié la batería y arreglé el lente de la cámara.

Me resigné y guardé la cámara, no sin antes untar mi dedo de saliva y calcular la dirección del viento. El aire me pegaba hacia la izquierda, así que amarré un pañuelo en diagonal desde el hombro de ese lado y hasta el costado derecho de mi cadera. De este improvisado arnés colgué mi cámara de fotos y la protegí con mi cuerpo de los granos de arena.

La sensación de derrota duró poco. Del bolsillo de mi pantalón bombacho saqué mi iPhone, ese mismo que me trajo burlas de mis compañeros de viaje cuando salíamos del hotel, en la ciudad de Arfoud.

– En la mitad del Sahara no hay whatsapp. ¿Sabías?

El dromedario no tiene red Wi-Fi, Diana.

Me giré 90° y miré burlonamente a quienes venían tras de mí en la caravana del desierto.

  • ¿’Selfie’? – les dije–. Con mi iPhone.

Se rieron, con un poco de resignación ante la paradoja del ambiente que nos rodeaba. El desierto, al igual que la mayoría de parajes extremos del planeta, es tan bello como desesperante para el viajero fotógrafo.

Desierto del Sahara. Líneas Viajeras, blog de viajes

¡Selfie sahariana!

Durante la travesía, nadie más se volvió a burlar de mi psicorigidez a la hora de empacar. Desde entonces, también yo me siento mejor cuando llevo el peso de la mochila sobre mis hombros, porque sé que mi manía de tomarle fotos a todo es la culpable.

"¡Joven camellero, ¿me toma una foto?!"

“¡Joven camellero, ¿me toma una foto?!”

¿Qué llevo conmigo?

Siempre he sido defensora del equipaje ligero, aunque nunca logro tener uno así. Para mí, un recorrido inicia bien si la mochila pesa poco pero, aunque he aprendido algunas técnicas para organizar el equipaje (las cuales compartí en un video anterior), los equipos de registro fotográfico siguen siendo mi dolor de cabeza.

Claro está, mi caso es excepcional. Tengo este blog de viajes, en el que trato de compartir buenas fotos para ilustrar mis relatos. También está el canal de YouTube, que me obliga a capturar tomas medianamente estéticas para los videoblogs que publico cada domingo.

Estas circunstancias me obligan a ser precavida y a cargar muchos equipos que, quizás, un viajero promedio no sienta la necesidad de llevar.

Lonely Planet, Líneas Viajeras, blog de viajes

Para hacer esta salvedad, comparto a continuación el listado de elementos fotográficos que cargo en mi maleta, el cual construí gracias a una guía de fotografía de viajes que compré en Barcelona. Como es evidente, son bastantes cosas, pero en color rojo diferencio aquellos que, desde mi concepto, todos los viajeros deberían llevar:

  • Una cámara réflex: La mía es una Samsung NX1000, que me gusta porque tiene las ventajas de una réflex normal, pero el peso de una compacta.
  • Un lente teleobjetivo de 50-200mm.
  • Una cámara compacta, de las corrientes. Esa que usan la tías para tomar fotos en la primera comunión del niño. Yo la utilizo para capturar fotos sociales (unos tragos con amigos o una selfie rápida). Es ideal también para registrar zonas que no son tan seguras, ya que los ladrones no las aprecian tanto como las réflex.
  • Una Go Pro HERO4 (de la que me confieso adicta), con arnés, clips, carcasas y brazo extensor / trípode.
  • Cargador de todas las cámaras.
  • Una batería cargada de repuesto para la réflex, que es mi herramienta principal.
  • Tarjetas de memorias vacías de repuesto, las cuales sirven para todas las cámaras.
  • Un estuche donde guardar la cámara y los accesorios indispensables. Nunca encontré uno especial para cámaras que pesara poco y fuera discreto, así que compré un estuche para Game Boy con la cara de Elmo, el de Plaza Sésamo.
  • Un teléfono con cámara. En mi caso, es un iPhone, que me permite salir de apuros, como el presenciado en el Sahara.
  • Una tableta. Yo llevo un iPad. Además, tengo un adaptador que me permite conectar la memoria de la cámara y sincronizar las fotos. De esta forma, en las noches me dedico a ver las imágenes en mayor tamaño y a liberar el espacio de las memorias.
    También he instalado aplicaciones interesantes para el registro de mis viajes, como iMotion para videos en técnica Stop Motion (como este) o iSupr8, con un estilo más vintage (como aquí).
  • Un ordenador portátil con Adobe Photoshop, el cual utilizo para retocar las imágenes que publico todos los días en las redes sociales del blog.
  • Un adaptador de corriente que sirve para las diferentes tomas de energía que existen en el mundo. Tiene, además, regulador de voltaje. De este accesorio hablo un poco más aquí.
  • Un pañito suave para limpiar los lentes de las cámaras. ¡No se deben limpiar con la ropa o con pañuelos de papel!

Sé que son muchas cosas. Los hombros que soportan mi mochila me lo recuerdan cada vez que descargo el equipaje sobre una cama de hotel, la silla de un tren o la banda transportadora del aeropuerto. Pero estoy convencida de que, gracias a esta previsión, nunca me quedaré sin registrar un destino y tendré la oportunidad de recordar vívidamente parajes tan distantes como la selva amazónica, las pirámides de Teotihuacan o ese desierto del Sahara que me puso a prueba en tantos niveles.

Momentos bellos de soledad en la duna más grande que encontré aquel día

Aunque no es evidente, esta foto es capturada con un iPhone 3.

¿Y tú, qué equipos llevas para tus fotografías de viaje? ¡Cuéntame en los comentarios de abajo!