Dormir y comer en el ferrocarril, mientras se viaja desde París hasta Niza en un tren nocturno.

Esta fue mi experiencia cruzando Francia en uno de los medios de transporte más románticos: el tren. ¡Una experiencia que no me defraudó!

22 de noviembre de 2013

00:00 a.m.

Ya es medianoche y me ha sido imposible conciliar el sueño. Estoy atravesando Francia en el tren nocturno 5771, el cual hace tres horas salió de la preciosa París, con rumbo a Niza.

Aún me parece increíble estar en un vagón de tren tratando de dormir junto a dos desconocidos que descansan plácidamente. No sólo es extraño (esta es una experiencia completamente nueva para mí), también debo admitir que estoy un poco asustada: el tren anda a una velocidad impresionante, mientras escucho que el equipaje se mueve de un lado a otro en el compartimiento. Además, ya llevo tres días recorriendo Europa con una mochila de 12 kg en la espalda y el dolor del cuerpo no me ayuda a descansar.

Busco mi bolso en la penumbra y, guiándome por el tacto, encuentro el pequeño botiquín de emergencia. Ayudada por la luz de mi iPhone –que aquí en Europa sólo ha servido de linterna– encuentro un relajante muscular, abro la botella de agua cortesía de la compañía de trenes y trato de dormir.

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No puedo dejar de pensar en los ruidos que hace este tren, como si estuviera a punto de descarrilarse. Pienso en que debería ir al baño, sólo por estirar las piernas, olvidar el miedo y despejar mi mente… Pero en este momento el relajante hace efecto y me vence el sueño.

06:23 a.m.

¡¿Qué fue ese ruido?! Los dos hombres que dormían en el mismo vagón que yo, quienes ocupaban las camas de abajo en los camarotes, han llegado a su destino: Toulon. Haciendo gala de su “amabilidad”, cerraron la puerta con un estruendoso ruido, el cual me hizo pensar que nos habíamos estrellado. Mi cabeza maquinó toda una escena apocalíptica con el tren en llamas, donde yo no me podía bajar del camarote, gracias a la torpeza que me caracteriza.

Afortunadamente, no se trató de ningún accidente, sino de la primera parada del tren, después de 9 horas de trayecto. Los parlantes se encienden y un hombre con voz ruda dice que nos encontramos en Toulon. Pienso que esta es una ciudad que sólo escuchamos en Colombia gracias al Torneo Esperanzas de Toulon, competición futbolística en la que suele figurar la selección tricolor. Por eso, decido aprovechar la soledad del vagón, abrir las cortinas y conocer más de este lugar situado entre las montañas y el mar Mediterráneo. ¡Toulon es más que fútbol!

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7:18 a.m.

Sobre un mesón que da hacia la ventana hay una pequeña carta de comidas plastificada que, con el tiempo y los kilómetros recorridos, se ha vuelto amarillenta. La tomo y miro las opciones de desayuno que ofrece la compañía de trenes: pequeñas porciones de fruta, incipientes emparedados y pasteles poco apetitosos por encima de los €6. ¡Aterrador!

Afortunadamente, ayer compré en París un sandwich de pollo y queso, junto a una lata de Coca-Cola por €3. La mitad del precio y el doble de sabroso. Debo admitirlo: mi alimentación viajera no es muy saludable, pero creo que a veces debemos hacer sacrificios a cambio de cuidar nuestro bolsillo.

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08:45 a.m.

¡Justo a tiempo! El tren se ha detenido en la estación de Nice Ville. Ya me da un poco de nostalgia descender del vagón que me alojó durante la noche. ¿Quién lo diría? Hace apenas unas horas estaba odiando este lugar, con su velocidad, sus ruidos, su baño sucio y sus tripulantes molestos. En cambio ahora, siento que acaba de finalizar oficialmente una experiencia única en mi vida: atravesar Francia sobre un ferrocarril.

¡Ya quiero volver a dormir en tren!

CONSEJOS PARA VIAJAR EN TREN NOCTURNO: 

 La mejor forma de recorrer un país es el tren. Si quieres conocer sus paisajes, interactuar con su gente y aprovechar cada minuto, olvídate del avión.

√ Francia e Italia son los dos únicos países que he recorrido en tren, gracias al pase Eurail, una maravillosa alternativa para quienes amamos los ferrocarriles.

 El pase Eurail es un tiquete abierto para viajar por determinados países durante un número de días concretos. En mi caso, decidí adquirir el Eurail Francia – Italia por 6 días, lo que me permitió andar ilimitadamente en tren por estos países durante ese periodo de tiempo.

√ Los pases Eurail son relativamente costosos (el mío tuvo un valor de €247) y sólo valen la pena si se viajará en tren muchas veces en un día. De lo contrario, es más económico pagar tiquetes únicos por cada trayecto.  

√ Los trenes nocturnos suelen viajar con todos los vagones llenos. Por eso, si viajarán en un coche cama, les recomiendo hacer una reservación previa. Para Francia, pueden reservar en este enlace.

√ Si su viaje será lo suficientemente largo como para despertar su hambre, aconsejo comprar comida antes de subir al tren, pues la comida en el trayecto es bastante costosa.

√ Los mayores de 26 años sólo pueden adquirir boletos de primera clase, lo que les dará beneficios como: una botella de agua, tapones para los oídos, calcetines y pañuelos faciales. ¡Esas compañías de tren son más tacañas que yo!