No importa cuántas veces se visite la paradisiaca isla, nunca serán suficientes. Aquí presento una decena de motivos para viajar pronto San Andrés.

1. Lo barato que está: Recuerdo que, cuando era niña, viajar a San Andrés era un lujo. Cuanto tenía cuatro años mis papás se fueron juntos a una segunda luna de miel en la isla, mis hermanos y yo los acompañamos al aeropuerto, mientras nos sentíamos como los Beverly Ricos.

Pero ahora las opciones son muchísimas y la gran mayoría de ellas ofrecen tiquetes, alojamiento y alimentación con un valor muy cómodo. The time is now!

Hace algún tiempo, sólo se podía viajar a la isla si se pasaban un número mínimo y uno máximo de días allí. ¡Ahora no hay tantas restricciones!

Hace algún tiempo, sólo se podía viajar a la isla si se pasaban un número mínimo y uno máximo de días allí. ¡Ahora no hay tantas restricciones!

2. Regresar pesando 90 kilos más, ¡y no sentir remordimiento!: Una cerveza en la playa, mientras se miran las gaviotas sobrevolando el mar. Un sándwich de pescado en la mañana, acompañado de un zumo de fruta helado. Un ceviche callejero lleno de limón en un vaso desechable.

La gastronomía de San Andrés ofrece exquisitos platos con ingredientes verdaderamente frescos. ¡Todo es acabado de pescar y preparado frente a ti!

Quiero que este ceviche se case conmigo.

Quiero que este ceviche se case conmigo.

3. Hacer yoga en Cayo Bolivar: Es un paraíso, queda muy cerca de San Andrés, casi no recibe turistas, tiene un ecosistema increíble y la atmósfera más tranquila en kilómetros.

Este sitio es perfecto para hacer yoga, meditar, mirar al mar o, sencillamente, alejarse de tanto ruido que nos llena el día a día.

4. El buceo: La primera vez que buceé fue en San Andrés. Mi instructora era una trotamundos que se las arreglaba dictando clases de buceo y recorriendo las playas más lindas de cada país.

Para ella, San Andrés era el mejor destino del mundo para bucear, gracias a los corales, el color del mar y la barrera protectora que impide a los depredadores acercarse mucho a la playa.

"Saludos, seres de la Tierra".

“Saludos, seres de la Tierra”.

5. Avistar aves y babillas: El llamado Big Pond es uno de los planes menos recurrentes y más bellos de San Andrés. Ya es hora de dejar la discoteca del hotel y acercarnos a la naturaleza.

6. Su versatilidad: Al que le gusta hacer amigos, se va a la playa y juega volley. El que quiere vivir una parranda absoluta, se va a la zona rosa y pide tantos cocteles como pueda. La que quiere llegar súper bronceada a la oficina, se tiende en la playa sin que nadie la moleste.

Cada quien encuentra en San Andrés lo que está buscando.

Y el que quiere pedir perdón, también encuentra un lugar para hacerlo en San Andrés.

Y el que quiere pedir perdón, también encuentra un lugar para hacerlo en San Andrés.

7. El mar de los siete colores: ¿¡Cómo olvidarlo!? Un espectáculo precioso que deja boquiabierto al viajero desde el avión mismo. El agua se funde en siete tonalidades diferentes y es inevitable preguntarse cuánta biodiversidad se esconden en esos kilómetros de mar.

Es aconsejable viajar de día a la isla, para poder observar desde lo alto el contraste de colores.

Líneas Viajeras, blog de viajes. San Andrés.

8. Un centro comercial en cada esquina: En San Andrés nadie se vara por nada. Aunque yo no soy una viajera que acostumbre a hacer compras en cada destino que visita, sé que es muy recurrente ir de shopping por la isla.

Los turistas que gustan de comprar ropa, electrodomésticos, perfumes y cuanta cosa se antojen, deberían llevar sus maletas prácticamente vacías, para tener suficiente espacio para las compras.

9. Los amaneceres. Los atardeceres: El sol en San Andrés se ve diferente. Vale la pena mucho madrugar a ver el amanecer y, horas después, sentarse con una cerveza en lata a ver la puesta del sol.

Amanecer sanandresano.

Amanecer sanandresano.

10. Reencontrarse y redescubrirla: Sí, ya sé que mi concepto de viajar a San Andrés no es muy cercano al imaginario popular. Yo recomiendo olvidarse de la isla parrandera en la que todos van a dejar basura sobre la playa, después de emborracharse.

Un verdadero viajero debería ir a San Andrés a caminar descalzo en la playa, compartir con los animales que encuentre, comprar a los vendedores nativos y nadar en su altivo mar. Claro, unas cervezas no vienen mal, ¡pero cuidando la isla!

Dos días en la vida, Fito Páez

Es momento de ir a San Andrés, por enésima o por primera vez. Pero, sobre todo, es momento de reivindicarla, cuidarla más que nunca y apropiarnos de ella.

Este post fue realizado en colaboración con Viajes Falabella http://bit.ly/1SEvbJQ